Editorial

“El periodismo es libre o es una farsa”, sostenía el gran periodista, escritor y militante Rodolfo Walsh en la década del ‘70. Con esa consigna como estandarte fue que comenzó el taller de periodismo en la Comunidad Terapéutica San Ignacio de Loyola a finales de enero.
Cada viernes un encuentro, donde el salón de usos múltiples de la institución se transformó en sala de redacción, y César, licenciado en ciencias de la comunicación oficiaba de coordinador para los cerca de 30 usuarios que participaban del taller.

Cada viernes un encuentro, que sirvió para dialogar y pensar la comunicación y pensar una producción gráfica como finalización del taller.
Cada viernes un encuentro, donde el material escrito se acumuló y surgieron notas sobre historias de vida, entrevistas, crónicas, poesías y dibujos.

Cada viernes un encuentro, donde cada usuario/periodista pudo expresar sentimientos y sensaciones mientras atraviesa el tratamiento terapéutico, luchando contra diversas adicciones.

Cada viernes un encuentro, que marcó la revista que se estaba gestando: identidad de un perro de campo.

Una de las acepciones de la palabra identidad es la cualidad del ser de una persona, la misma que se supone o busca definición que se aproxima a la identidad que cada usuario/periodista viene a buscar y forjar durante los meses que dura el tratamiento. Por otra parte, perro de campo es la metáfora que el director de la Comunidad utiliza a diario para hacer referencia a cada usuario.

El Perro de Campo llega, en un 90%, agregado al territorio/comunidad, donde debe y necesita adaptarse, apropiarse de herramienta que le permitan sobrevivir y salir adelante. El usuario/perro de campo es un ser que por diversas circunstancias fue abandonado y, hoy, el nuevo territorio/comunidad le permite reconstruir su vida.

Pasaron tres meses de trabajo para concretar la edición número 1 de Identidad de un Perro de Campo; una revista que llega para visibilizar el trabajo cotidiano y de gran aporte a la sociedad de la Comunidad San Ignacio de Loyola y el grito de los usuarios/periodistas que lucha y quieren vivir.

Conocemos la comunidad

Un recorrido por el funcionamiento del espacio donde nos recuperamos

La comunidad es una institución en el cual conviven un grupo de personas con distintas adicciones, como drogas o alcohol, por el lapso aproximado de 10 a 12 meses.

Es un sitio en el cual logramos sentirnos como en nuestra casa y podemos trabajar junto al grupo terapéutico libremente el problema por el cual nos llevó a consumir y estabilizar nuestras vidas para poder reinsertarnos nuevamente en la sociedad.

Como institución que trata la reinserción social de los usuarios de servicios de salud mental, se rige por un reglamento que facilita el desarrollo de la convivencia de las personas que actualmente se encuentran, la misma cuenta con un estilo de medidas que se dividen en 2 categorías:

  • Medida educativa, que se aplica a cualquier falta de respeto hacia algún compañero o profesionales de la institución. Permitiendo con la misma el desarrollo de una convivencia plena.
  • Medida institucional, se aplica a hechos como consumo, violencia, sexo, faltas graves dentro del sistema, roturas del mobiliario y de objetos pertenecientes a la institución y una de esas medidas puede llegar a ser la expulsión de la institución.

La institución tiene capacidad para 36 usuarios, aunque útimamente el promedio está en 30 personas.

La comunidad cuenta con un programa de actividades diarias y talleres terapéuticos para que los usuarios cuenten con un cronograma organizado. Esta planificación tiene como fin no solo formar en oficios y valores sino también que les permite ir desarrollando nuevos hábitos y costumbres para, en un futuro cercano, lograr una buena reinserción social.

Dicha comunidad cuenta con salidas terapéuticas planificadas y aprobadas por el grupo terapéutico de la institución con la finalidad de empezar a trabajar la reinserción de cada paciente en la sociedad.

En las salidas se trata de que cada paciente pueda volver a su ciudad de origen por el cabo de 72 hs luego de haber pasado entre tres y cuatro meses que es el tiempo estimado de desintoxicación del cuerpo . A medida que se avanza en el tratamiento y el equipo terapéutico lo considere apropiado se suman días a las salidas.

Entrevista a Ricardo Oliva

Conocemos a nuestro director

Trabajamos en grupo las preguntas en el marco de taller de periodismo y comunicación, y compartimos con ustedes las repuestas del Sr. Ricardo Oliva, director de la Comunidad Terapéutica San Ignacio de Loyola.

¿Qué representa la Comunidad San Ignacio para usted?

Como institución es un lugar donde se trata que el paciente que ingresa haga un tratamiento terapéutico. Y como proyecto, que exista y reviva sobre las inquietudes que hay siempre, cuando se trata de tener una institución que justamente se dedique hacer tratamientos terapéuticos, dejando lo monetario de lado.

¿Con qué objetivo se fundó?

Cuando llegué en 2001 la institución ya estaba funcionando, nosotros trabajábamos para ellos en adicción del menor. Cuando cierran, nosotros accedemos, debido al dinero que nos debían, a tener 4 años del contrato de locación. A partir de allí continuamos con lo que es el actual proyecto.

¿Cuándo empezó a trabajar en salud social? ¿y qué lo motiva a continuar?

Empecé a los 19 años, hoy tengo 51. El día a día de cada uno de ustedes; el saber que vienen sin nada y cuando menos se los esperan se encuentran con muchas cosas. Es mi vida, no te sabría decir… hasta que tenga voz y voto en lo que pienso y en lo que me dejen hacer.

¿Existe límites entre profesional y usuario del servicio de salud?

Sí, tiene que existir. Pero también tiene que existir el afecto y el cuidado para que el paciente se sienta protegido, acompañado. No podemos permitir el amiguismo con los pacientes.

¿De qué manera trabaja la institución y si se encuentra con indicadores para estabilizar al usuario?

Si se trabaja al paciente con el sistema, porque si no hay sistema, no hay estabilización. Esto se ve en los grupos principalmente, y es lo que yo llamo “loro”, ya que es el paciente que dice continuamente lo mismo. No es consciente de que esta en un plan terapéutico, no logra ingresar al mismo, pero eso es porque es el mismo el que se impide o resiste al ingreso. Primero hay que lograr estabilizarlo, y eso se realiza desde mi área, luego el Psicólogo y el equipo terapéutico puede trabajar sin quejas.

¿Qué rol cumple la institución en la sociedad?

Estas instituciones están mal vistas verbalmente, pero no de ahora sino de hace años, porque la adicción en la sociedad de Junín es un tabú. Nosotros debemos ser una de las pocas instituciones que no supera los 30 a 35 pacientes anuales, ya que esto nos permite trabajar de manera satisfactoria. Junín no tiene instituciones que se dediquen a trabajar en adicciones, si tiene organismos que dependen de Sedronar. pero no trabajan internaciones.

¿Qué es lo que le gusta y menos le gusta de este trabajo?

El rechazo que genera la adicción, la felicidad que se pierde con ella, y lo bueno es saber que cuando me levanto voy a ser útil para alguien.

¿Cuenta con apoyo público o privado?

No, sí contamos con la beca de SEDRONAR, como se maneja el orden de las cosas para una mejor convivencia. La receta está día a día de como (no se entiende) el paciente.

¿Cómo llega a ser director?

Creo que por los treinta años de trabajo y trayectoria en salud mental.

La Comunidad, un espacio de creación y reflexión

Arte, Poesía y literatura. Compartimos poesias, cuentos y algunos dibujos realizados por los usuarios.

Siempre he tratado en mi vida desenfrenada una ola de tranquilidad y solo he encontrado sosiego, intranquilidad, soledad que me ha llevado a destruir mi felicidad y tranquilidad.

Cansancio de ser humano, impaciencia, soledad, pensamientos erróneos que sólo me llevó al cambio, con un perfil de desgano y perturbado por mi vida descontrolada e impaciente, tratando de encontrar un poco de paz, en miedo de una soledad que sólo me llevaba a cambios erróneos y desgano encerrado en una habitación. Tratando de encontrar una solución a mi enfermedad que día a día cambiará los aspectos de mi vida y sólo encontraba soledad, la soledad que me mataba día a día el poder ganar la batalla del poder contra el poder. Dejar lo que me costaba dejar, lo vida loca que llevaba y viendo en que no podía parar me encerraba en mi propia enfermedad para poder encontrarme conmigo mismo. Son momentos muy difíciles pero tenemos que afrontarlos y salir adelante. Por nosotros mismos, y por la gente que nos rodea, cuesta pero nada es difícil, tenemos mucho en que luchar y modificar, pero el tiempo pasará y como decimos, todo cambia y se transforma en esta vida. Fuerza, lucha, voluntad y amor por sí mismo nos cambiará la vida para un futuro mejor.

Cuantas veces puse un cambio
que traiga referentes a mi vida pero no podía.
Había una intranquilidad, falta de esas que buscamos todos
estar un poco mejor
y cambios que nos llevan a un momento tranquilo y feliz.
Cuántos quisieron poder.
Hoy buscar un cambio de un mundo mejor y llamarlo paz, tranquilidad, descanso mental y purificación humana.

Esperando el sol cada mañana para tratar de buscar el cambio
y pensar que ese día no me iba a aburrir.
Pensar que mañana podía ser un día mejor,
dormir y despertar
queriendo pasar las horas para no caer en el mismo abismo cotidiano.
Cansancio, desgano, pensamientos absurdos
buscaba los cambios permanentemente.
Miraba sin mirar, buscaba sin buscar, andaba sin andar,
vivía sin vivir.
Todo era un sin sentido, los cambios no llegaron jamás
y todo se tornaba lejano.

Escapando del círculo vicioso de las fantasías
de las que perturban cotidianamente la vida de todos nosotros.
La mía es pasándonos a buscar la felicidad
entre las ropas de mi cama,
y entre sueño y sueño desperté
queriendo vivir y escuchando tu voz.
Me llevó a poner claridad a mi alma
que se encendió con tu mirada.

El Abuelo

Las agujas del reloj marcan las nueve. Tras el ansiado y esperado cigarrillo permitido, parte del grupo enfiló rumbo a la huerta. La mañana pintaba calurosa y él caminaba con su look habitual de joggins, alpargatas, gorra y su inseparable bastón.

Se repartían las tareas cotidianas de la huerta, y Juan Carlos Odera, El Abuelo como todos lo conocemos en la Comunidad, tomo el zapín y comenzó a trabajar la tierra como si tuviese 30 años y no le pasaran los 64 años que marca su DNI.

Desde el primer momento de mi internación en la Comunidad Terapéutica San Ignacio, El Abuelo revivió mi perfil periodístico a partir de los interrogantes que venían a mi cabeza sobre un personaje callado, pero con mucho por contar.

La mañana avanzaba y me acerqué a trabajar en la huerta a su lado, consultando a cada paso que daba, producto de mi desconocimiento e inexperiencia sobre la Agricultura.

El Abuelo llegó a estas tierras a los siete años, proveniente de su Corrientes natal. La Revolución Libertadora del ‘55 se preparaba para derrocar a Perón, y la situación económica obligaba, en muchos casos, a salir a “bancar la olla” desde muy temprana edad. Juan Carlos no estuvo exento a esta situación, y apenas terminó cuarto grado de primaria, se vio obligado a salir a trabajar en el campo. Desde ese momento nunca paró, recorriendo varias estancias de la Provincia de Buenos Aires.

Jubilado como peón rural hace unos años, lleva más de siete meses viviendo y ayudando a “vivir en comunidad”. Con sangre mapuche en las venas, El Abuelo encuentra en el trabajo en la tierra; desde su época de tractorista y alambrador hasta la actualidad, coordinando la huerta, su “lugar en el mundo”.

Los rasgos faciales y su pelo blanco denotan el paso del tiempo y todo un camino recorrido de historias y vivencias. El Abuelo, dentro de la Comunidad, es un personaje querible, que día a día nos enseña a vivir y luchar. Es Juan Carlos Odera, El Abuelo, nuestro abuelo.

Recuerdos

Recuerdo esos momentos en que salíamos juntos de la mano para la cancha, tus consejos y compañía, la manera de entender y sobrevivir conmigo. Jugábamos todo el tiempo, éramos tan felices, y me acompañabas tanto hasta que un día partiste de mi vida, quedándome un vació muy grande. Pensar que jamás volví a ver, Dios te llevó de mi vida dejando un vacío enorme y una desolación.

Benítez

Había una vez un joven de 12 años, que un día tuvo una mala noticia: sus padres se habían separado por un problema delicado en la familia. Desde ese momento ya nada fue igual.

El joven no se sentía comprendido y por las noches solía deambular solitariamente. Una noche de esas se encontró con un grupo de jóvenes, quizás de su misma edad, en el monumento de la plaza del centro. Lo invitan a fumar marihuana y, desde ese momento, comenzó con el consumo.

Luego de 3 años de marihuana y alcohol, sumó las pastillas, que fue lo que lo hizo vivir un verdadero infierno. No registraba nada de lo que sucedía a su alrededor, alejándose de su familia y culminando con varias internaciones psiquiátricas.
A pesar del consumo desmedido, logró formar su propia familia y mantener la responsabilidad con su trabajo, pero las internaciones psiquiátricas seguían. La pesadilla de la marihuana y el alcohol duró 23 años, pero el consumo de cocaína era aún más fuerte.
Los hijos fueron creciendo, la familia se separó por la repetición de los episodios, y finalmente terminaron conviviendo con la madre y la abuela; y él, en la actualidad se encuentra internado en la Comunidad Terapéutica San Ignacio de Loyola.

Hace 3 años realizó un tratamiento en una Comunidad de Mercedes durante 8 meses, pero volvió a consumir por un año y medio. Ya con 49 años, consciente de los problemas que causan las drogas, su consecuencia en las familias y el propio daño físico y psicológico, se interna, pero para que esta vez sea todo para bien.
Volver a estabilizarse con el tratamiento y poder dar comienzo a construir cosas nuevas junto a sus seres queridos, lo único que le interesa y que sabe que lo necesitan. Él está dispuesto a poner todo para que esto sea así, un nuevo comenzar sin consumo. Apuesta a tener muchas puertas abiertas y chances que antes a lo mejor fueron imposible, él cree mucho en Dios y sabe que le dará fuerzas para salir adelante sus nuevos proyectos y metas. Hoy tiene una nueva esperanza y su familia lo espera.

La Comunidad


Soy Lautaro, de Los Toldos, tengo 22 años, y hace 5 meses que estoy acá en la Comunidad San Ignacio de Loyola. Empecé con el consumo a muy temprana edad, creo que 11 años: primero poxi-ran, y después una mezcla de sustancias que me arrebataron la niñez y gran parte de mi vida. Mi sueño era ser futbolista, y soy fanático de Messi y Tevez.

Por las vueltas de la vida me involucré jodido, rodeado de “amigos” que salían a delinquir, empecé a ver como hacían plata fácil, y me gusto esa idea. Cometí muchos errores que me marginaron de la sociedad, llegando al límite de querer suicidarme, momento donde había tocado fondo.

Hoy encuentro un lugar hermoso en la Comunidad Terapéutica San Ignacio de Loyola, estoy saliendo adelante, encontrando la identidad que había perdido por el consumo.

Estoy proyectando un presente y un futuro mejor, sólo tengo palabras de agradecimiento hacia la comunidad, mis compañeros y el gran director general Ricardo Oliva… Gracias Loyola.

Por Lautaro Huichaqueo

Historia del Rock

En los años 50, con el apogeo del tango se empieza a escuchar rock, bajo influencia de bandas norteamericanas. En 1967 se editó la primera canción del rock nacional: La Balsa, de Los Gatos, con 250 mil copias vendidas. Los Gatos, con Lito Nebbia como estandarte sentaron las bases del lenguaje roquero.

En 1968 se fundó la primera discográfica independiente en Argentina, llamada “Mandioca”. Allí surgieron grandes bandas y artistas, como Manal, Vox Dei, Almendra, Tanguito, Sui Generis, Pappo Blues, Miguel Abuelo y Moris.

En 1969 se formó Almendra, grupo formado por Luis Alberto Spinetta, gran estandarte del rock nacional y Manal. A comienzos de 1970 algunas bandas comenzaron a tocar rock pesado, como Pescado Rabioso, Vox Dei, Pappo’s Blues y Billy Bond.

El 24 de marzo de 1976 se da una nueva etapa en la historia del rock argentino, con el Golpe de Estado. En dicho contexto, varios artistas se exiliaron.

Luego de disolverse Sui Generis, Charly García formó “La Máquina de hacer pájaros”, una revolución en el rock progesivo. Luego de la Guerra de Malvinas y el término de la Dictadura Militar, en 1982, surgió una nueva era. En 1983, con el regreso de la democracia se comenzó a hacer canciones críticas contra la dictadura militar, tan conocida como “Los Dinosaurios”, de Charly García, “Solo le pido a Dios” de León Gieco, “Tiempos Difíciles” de Fito Paéz.

Los ‘90 hasta la actualidad

Las bandas más influyentes de la historia del rock nacional hasta la actualidad fueron Sumo, Virus, Los Abuelos de la nada, Soda Stereo, Patricio Rey y sus redonditos de ricota, Ratones paranoicos, Viejas Locas, Bersuit Vergarabat y Charly García como solista.

Cromañon 2004

El 30 de diciembre de 2004 se vivió la tragedia más letal del rock nacional, en el boliche bailable “República de Cromañón” donde fallecieron 194 personas en un recital de “Callejeros”, donde marcó un antes y después del rock.

Por Facundo Mensi

La movida de los recitales

Siguiendo a La Renga

Mi historia de recitales de rock es amplia, pero hay una banda que seguí y lo hago actualmente, más que otras, La Renga.
El fanatismo mío y de mis amigos por esta banda es la excusa perfecta para pasar buenos momentos y recorrer el país, acá compartimos algunas anécdotas y vivencias.

Todo comienza allá por el 2003 en la ciudad de Santa Fe, hermoso banquete en el estadio de Unión, después del evento con mis camaradas en busca más acción, entramos en un boliche. Todo hubiese salido bien de no ser porque perdí a mis amigos y al no recordar la ubicación del auto de mi amigo, luego de varias horas de vagabundear, y con la luz del sol, decidí volver a Junín en micro.

Así empezaba mi historial renguero, un poco accidentado. Quizás me equivoque del orden de los recitales, pero luego llegó la hora de renguear en la ciudad de Córdoba, siempre con amigos y a puro rock and roll.

Le siguió el glorioso Autódromo de la Ciudad de Buenos Aires, esta vez acompañado de un sólo amigo, horas antes del show estábamos en Lugano sobre las pasarelas del primer piso rodeados de hinchas de Chicago, cuando un juninense no tuvo la mejor manera de gritarnos “¡Vamos los pibes de Sarmiento de Junín!”. Me pareció mala idea explicarles que éramos de Junín, pero no hinchas de Sarmiento, y sí una buena idea salir corriendo. Gracias a Dios éramos más ligeros que ellos, sino no la contábamos.

Luego viene Salta, un viaje interminable en un auto, que por su modelo no era más adecuado para tal distancia, después de oficiar como mecánico improvisado en varias oportunidades, llegamos a tiempo para otro gran banquete en el techo de la Argentina.

Le sigue un viaje relámpago a Pergamino (ida y vuelta en el día) y otro tremendo show en el Estadio Único de La Plata, el cual fue testigo de un par de locuras mías en otros recitales que no vienen al caso. Cuestión que en Capital abordamos con mi hermana un micro lleno de rengueros que por su calma parecían que iban a un funeral. Hasta que con Noelia, ya hartos de esa calma, empezamos a cantar y agitar que se trataba de un recital y no de un velorio, con lo cual transformamos aquel micro en un descontrol digno de un manicomio, ante la amenaza del chofer de que si no nos calmábamos nunca llegaríamos a La Plata. Por suerte todo siguió y allí estaba, otro banquete, esta vez, bajo la lluvia.

Otro hermoso recital fue en San Luis, mucho Rock y amigos; siguiéndole el que fue, a mi entender, el más lindo show de La Renga de los últimos tiempos, en Villa Rumipal (Córdoba), descripto por una lugareña como el edén de las sierras. El recital se brindó a pocos metros de un gran lago rodeado de las altas cumbres como frutilla del postre. Mi nenita Juana, con tan sólo dos años y su remera roja de La Renga, ¿qué más podía pedir? El show fue un domingo, nosotros esperábamos en un sólo lugar desde el jueves.

Llegado el día advertí que eran varias horas para tener en mis brazos a la gorda, con lo cual, entré al recital con Juana en su carrito, una experiencia hermosa, única e irrepetible.

A continuación, la ciudad de Bragado se preparaba para recibir a la banda de Mataderos.

Bien temprano, por la mañana, comíamos el primero de dos asados. Esta vez con una amiga y mi primo, ya entrada la noche, comenzó el show. Otra memorable actuación de la banda. El regreso fue una verdadera fiesta. Al tener la ciudad una sola ruta de salida, el embotellamiento era terrible, multitudes de gente cantando y disfrutando de otro encuentro renguero.

Próximos banquete, seis fechas en el estadio de Huracán. Concurrí a las dos primeras y la cuarta fecha. A la primera fui con mi hermana y mi primo. Hermoso sonido y ambiente.

En el segundo recital, debido al trabajo, se me había pasado el tema de los recitales, cuando una mañana entre dormido escucho por Radio 10 que había congestión de tránsito en la zona de Parque Patricios por el recital de La Renga. Me levanté de la cama como una flecha, tomé mi bolsito y me fui corriendo a la terminal de ómnibus. Horas después conseguí una entrada, en la hinchada de Huracán, y ahí estaba yo y el público renguero, en otro tremendo show. A la salida, por no conocer el lugar, casi me meto en la Villa Zabaleta, lindera al estadio. Fui rescatado por una piba que a los gritos me avisaba que la ciudad era para otro el otro lado. Me fui con ella a comer hamburguesas, una linda damita de La Plata, hoy seguimos en contacto… y algo más. El mejor show, siempre es el que está por venir.

Por Luciano Cepeda


El Cosmos

Opinión


La verdad que he visto tantos documentales que cada vez me parece más interesante el hecho de saber si hay vida en otros planetas. Todas las noches miro hacia arriba y pienso ¿será verdad, habrá vida en otros planetas como varios creen?

Veo que todos tiene una rutina diaria: laburo, casa, familia, pero lo que no saben por ahí es que somos observados las 24 horas del día mediante satélites. A mí me gustaría saber cómo llegamos a la tecnología que tenemos hoy en día. En un documental sobre los aztecas, se señalaba que había vida extraterrestre, que ellos le rendían tributos y sacrificios, como las pirámides.

Una pregunta que me hago es ¿Cuánto tiempo van a seguir ocultando cosas? En una oportunidad que vi el canal History donde daban documentales fuertes y los clausuraron, creo que uno no ha llegado a ver ni la quinta parte de la tecnología que existe.

Por el “Gurí” Agustín Freri


Más allá de un estilo musical, un movimiento cultural


En el año 1960 la gente acostumbraba al movimiento hippie, de las bandas pioneras como Led Zepellin, The Doors, The Beatles, Pink Floyd. En fin, un estilo musical muy tranquilo, volador y con temas que duran muchos minutos y sonaban en forma muy detallista y desarrollada.

En esa época, en Inglaterra ofrecen un festival famoso conocido como Woodstock. En ese acontecimiento, el pueblo estaba sometido bajo la autoridad de la reina y su restricción, todo era, por decirlo, Amor y Paz.

La revolución punk comienza en el año 1977, donde empiezan a surgir bandas como Sex Pistols, The Clash, Dead Boys, The Ramones, The Damned, The Adicts y muchísimas más que duraban nada!

Estas bandas idearon un estilo que estaba totalmente en contra del Estado y formaban una especie de anarquismo. Eran bandas de “músicos” que prácticamente no sabían tocar, y sus letras eran de protesta o sin sentido. A este estilo se lo conoció como Punk Rock.
Este estilo fue y es al día de la fecha una manera de hacer música diferente, hasta hubo algunas bandas que sus integrantes confesaron no saber tocar, las bases de los temas eran siempre las mismas y las letras dejaban mucho que desear, en su gran mayoría hablaban de drogas, delincuencia y consumo.

En cuanto a mi experiencia personal, empecé a escuchar este estilo musical en mi adolescencia, en una etapa de rebeldía y en el secundario, momento en que todo eran fiestas y descontrol, fue la época en la que comenzó mi etapa de consumo.

Obviamente, más allá de la música influyeron muchas otras cuestiones personales y familiares de mi vida que dieron lugar a mi inicio en ese ghetto.

La separación de mis padres fue un acontecimientos clave, a la vez yo decidí irme a vivir con mi viejo que siempre fue mucho más liberal y me aproveché de esa situación para mal, en el sentido que empecé a abusar de las drogas pero nunca dejando de lado el estudio, o sea, pude finalizar la escuela y seguir con una carrera terciaria.

Fue ahí cuando me mude a la Ciudad de Buenos Aires y al estar viviendo con amigos, y con acceso a lo que quería recaí a fondo en este tema a punto de sentirme muy expuesto y sobrepasado, fue entonces cuando decidí informarle a mi familia sobre la situación e internarme por voluntad propia en una comunidad terapéutica llamada San Ignacio de Loyola, que es donde me encuentro al día de hoy luchando día a día contra mi adicción y saliendo adelante con el apoyo de mi familia y un equipo terapéutico muy complejo, con doctores, psiquiatras, psicólogos y el director general que nos apoya y acompaña diariamente.

No se sale adelante celebrando éxitos, sino superando fracasos y recuerda que no puede fallar en ser tú mismo.

Por Darío Fanín

Rubén Exequiel Rodríguez

Hola, mi nombre es CEBOLLITA.

La historia de mi padre, Darío, me genera mucha nostalgia. Recuerdo que me daba un beso antes de irse a trabajar, al mediodía regresaba a casa a almorzar, y luego nos llevaba a la escuela. Y a las 16:50 horas nos estaba esperando, nos llevaba a casa y luego, me acompañaba a practicar fútbol. Se quedaba hasta terminar. Así eran todos los días.

Un 23 de diciembre, cerca del mediodía nos golpean la puerta y piden hablar con mi mamá. Era el patrón de mi viejo comunicándonos que mi querido viejo había fallecido en un accidente laboral. Hasta el día de hoy él sigue siempre con nosotros.

A los 11 años empecé con una adicción, hice cosas muy feas: engañé a mucha gente, lastimé a personas para robar, insultaba a mi madre cuando no tenía para consumir. Llegó un momento que me pasé y empecé a robar todos los días, hasta que un momento un remisero me encontró en un robo. Me llevaron a la policía, estuve 2 meses detenido, salí en libertad y seguí drogándome y robando, lastimando a las personas, a mi familia. Ellos me pedían llorando que cambie y que me interne para poder sanar. Un día me desperté y tome una gran decisión: internarme voluntariamente.

Doy gracias a Dios que salí de esa vida que llevaba, era lo que necesitaba para comenzar a ser feliz con mi familia. Actualmente estoy en plena recuperación, y siento que mi padre me guía desde el cielo. Estoy en San Ignacio de Loyola, una Comunidad Terapéutica, donde conocí los valores de la vida. Me encuentro bien, con mi familia, mi hija Danna y mi señora Florencia, con el acompañamiento de la estrella más grande, mi papá, que nunca lo voy a olvidar. Gracias viejo.

Corcho

Yo voy a escribir de un personaje muy conocido de mi pueblo, le dicen “Corcho”, el es una persona con problemas que nos divierte a todos. Te pelea cuando se mama, aunque a la vez se aprovechan de su situación.

El duerme en una casa abandonada de una esquina. Lo gracioso es cuando se tiró en el medio de la avenida y no se quería levantar, y le dice que te va a cagar a trompadas. Lo bueno que aunque parezca mentira, estuvo en nuestra comunidad y salió recuperado. Hoy en día está viviendo en el hospital de la ciudad de Chacabuco y totalmente rehabilitado, así que pienso que nada es imposible. Hoy casualmente lo vi en la terminal y muy contento digo que lo extrañaba y quería venir a visitar, es más, recordaba cuando hacía enchufes nos pareció muy divertido y a la vez me llenó de alegría también.

El Boxeo

Para cualquier tipo de deporte hay que tener una fuerza de voluntad que te permita seguir haciéndolo. Para alguien que nunca hizo deporte, es difícil, al principio cuesta mucho, y de diez personas, solo cuatro continúan por el desgaste físico que provoca. Si hacen cualquier deporte deben tener mucha fuerza de voluntad. Está la disciplina del entrenamiento, me refiero a cómo se va entrenando en cuerpo y mente.

El boxeo no solo se trata de recibir y lanzar golpes, también se trata de una estrategia, visión, movimiento del cuerpo, demostrar que entrenaste y que el entrenador te hizo trabajar. Hay que demostrar el talento que uno posee y que fue creando. Si uno piensa que solo es subir a un ring y lanzar puños, está equivocado, uno tiene que tener una visión de lo que quiere llegar a ganar: un boxeador enojado está perdido.

En la lucha se refleja el alma

La disciplina no solo pasa por el entrenamiento, hay que mantener un orden fuera del gimnasio. Un boxeador tiene que mantener su mente, cuerpo, puños, y todo tipo de herramientas que fue moldeando, pasivas para bien de uno mismo, la disciplina es salud.

El boxeo atenúa la fatiga, es así mismo sumamente eficaz en trastornos psicológicos ligados a emociones depresivas. En una pelea eso libera endorfinas, secreciones semejantes a la morfina, producida por el cerebro: las endorfinas amortiguan los dolores en el plano corporal y facilitan sentimientos de placer y hasta de euforia o miedo.

Yo practicaba el deporte como una forma de canalizar la ira, soy bueno para el boxeo. En este momento no lo ejercería como lo hice 3 años atrás, que me exigía un entrenamiento muy duro. Por ejemplo, salía a correr por las rutas de Junín, saliendo desde un sitio llamado Club de Pescadores conocido como El Carpincho, hasta el Ejército Argentino, y luego de todo ese recorrido volvía a mi casa y de vuelta salía trotando hacia el gimnasio, con la mochila y todas las cosas para mi entrenamiento. Llegando al gimnasio, en calle Primera Junta, dejaba mis cosas en el casillero, y salía a correr dos vueltas al ferrocarril. Después entrenaba alrededor 3 horas de boxeo, haciendo todo tipo de ejercicios, los que el entrenador me demandaba.

Puedo decir que ahora no lo haría tan exigente, porque estoy equilibrado, y vuelvo a tener la disciplina que tuve en mis inicios a los 12 años. Cambié todo de mí para volver a realizar el deporte que más me gusta. Hoy tengo el deseo de volver con toda la energía y subir al ring y poder continuar peleándola, pero desde arriba del cuadrilátero.

Por Carlos Gómez

El Negro

El Negro nació el 10 de octubre de 1957 en Pergamino. Al nacer, su madre fallece y su padre lo da en crianza a una familia de un pueblo cercano. Cuando nadie lo pensaba, el padre del Negro se pegó un tiro. Con solo 3 años había quedado huérfano, pero esta familia lo siguió cuidando como un hijo más. En 1960 viajan a Buenos Aires y vivió con la familia hasta los 15 años, luego se fue, buscó trabajo, y consiguió empleo como cadete de una churrería, donde le daban casa y comida. Los dueños eran españoles, lo querían como a un hijo. Empezó a jugar al fútbol y casi llego a la Primera División. Jugó en Juventud de Bernal y justo cuando recibió un telegrama del Club Atlético Platense, no pudo ser, en un accidente se quebró una pierna.

Fue trabajar a la embotelladora Bols, y luego a una dependencia del gobierno. Pero la vida le dio un revés. Ya casado y con hijos la adicción al alcohol hizo que todo se empezara a derrumbar de a poco. Cada vez la adicción era más grande, se puso agresivo, no podía parar de tomar de la mañana hasta la noche. Cuantos dolores de cabeza para su mujer, para sus hijos, ya no era el Negro que todos conocían. Su carácter había cambiado, su conducta frente a su familia también, vivía haciéndoles daño. Era una tortura para toda la gente que lo conocía.

Un día Dios lo iluminó y reaccionó, tomó la decisión de internarse en una comunidad terapéutica para el tratamiento de adicciones. En ese lugar aprendió a respetar, a sufrir la ausencia de sus hijos y nietos, a llorar en silencio y empezó una vida nueva. Hoy es una persona diferente, comunitaria y con la mente abierta. Los compañeros de la Comunidad le pusieron el hombro cuando lo necesitó, las charlas con la psicóloga, los talleres con Lula y Pablo. Hoy empieza a ser lo que siempre fue, por eso le da gracias a Dios, a la hermana Crescencia y a la hermosa gente de la Comunidad Terapéutica.

El Negro que todos conocían era un borracho, sí, un borracho con todas las letras, pero Dios nunca lo dejó solo. Cuando decidió internarse, la primera semana fue un martirio: sufrió, lloró, comió lo que no le gustaba y empezó a desenvolverse por sí solo. Actualmente le agradece a Dios por esa ayuda.

El Seba

Hoy fue la tarde más linda dentro de la comunidad. Se fue de alta un gran amigo y compañero. Sebastián se llama él, que se las pasó todas, su vida fue un desastre por varios años… salía y volvía a caer. Pero siempre tuvo fuerzas para levantarse, sus padres siempre lo apoyaron para que pudiera salir, y así llegó a la Comunidad San Ignacio de Loyola. Era el que tenía más tiempo en la Comunidad, un loco lindo, un personaje que robaba sonrisas, era imposible que no nos alegrara un poco con su buena onda.

Y hoy, 1 de marzo de 2019, Dios lo iluminó y se fue a casa, libre y con el alta. Se fue a enfrentar la vida, a demostrar que con mucho esfuerzo se puede.

Gracias a la comunidad y a sus padres que siempre estuvieron presentes. Que te vaya hermoso Seba, te lo mereces viejo amigo.
Tus ocurrencias, bromas, risas siempre van a estar en la Casa y en mi memoria.

Tu amigo, José Roldán

Sobre la conquista de América

La colonización europea de América comenzó a fines del siglo XV, después que Cristóbal Colón llegara en 1492, con el apoyo de la corona de Castilla. A partir de ahí, el imperio español, portugués; y desde el siglo XVII, el imperio británico, Francia y los Países Bajos, conquistaron gran parte del territorio americano, sometiendo a sus pobladores nativos.

El imperio español y portugués fueron los primeros en realizar la conquista y se asentaron en el sur de América del Norte y América Central y el área andina de Sudamérica.

Algunos datos para tener en cuenta:

  • Los nativos tomaron la llegada europea como si llegasen los dioses prometidos por sus ancestros.
  • Los españoles desembarcaron en lo que hoy son las Bahamas.
  • El Papa Alejandro VI, que era valenciano, convirtió a la reina Isabel en dueño y señora del Nuevo Mundo. La expansión del reino de Castilla ampliaba el Reino de Dios Fernando de Aragón e Isabel de Castilla habían gastado todo su tesoro real en la recuperación de Granada (último reducto de la religión musulmana).
  • Tres años después del descubrimiento, Cristóbal Colón dirigió en persona la campaña militar contra los indígenas de la República Dominicana. Un puñado de caballeros, doscientos infantes y unos cuantos perros adiestrados para el ataque, diezmaron a los aborígenes.

El encuentro entre ambas culturas… ¿podría haberse dado sin conquista?

Desde mi punto de vista, a base del respeto entre seres humanos y teniendo en cuenta la diversidad cultural. Haciendo un enfoque en compartir y a su vez, aprender el uno con el otro. Quizás, de haberse dado de esta forma no habría sucedido el genocidio y hubiésemos crecido en una tierra sana y respetada, que no esté regada con sangre de nuestros pobladores originarios.

Por Nicandro Salas


Nicolás Gabriel - RAP

Empezar de cero como oportunidad
aprovechando cada herramienta para progresar
mejorar como personas por uno y por la familia
aprendiendo de las cosas que se tienen que cambiar.
-Hablando casi sin conocer pero sin dudar
con los compas de Loyola que cada quien con
su lucha y su historia siempre están
con una mano o consejo para brindar.
Hay una frase para cerrar con
un toke de positividad
y acá adentro hay ejemplos de que es real
del dicho al hecho cualquiera se
puede equivocar
pero pase lo que pase siempre se puede
REMONTAR

Agradecimientos

Dedicado a la organización Don Ito por la trayectoria y lucha en este proyecto. (José)

Agradezco a la Comunidad por el apoyo y el cambio. (Oscar)

Yo le agredezco a DON ITO porque la verdad que cada vez que vienen nos hacen sonreír, principalmente a Pablo y Lula. (Agustín)

Le agradezco a mis compañeros de la Comunidad que todos los días te sacan una sonrisa. (Jesús)

Yo le agradezco a la gente del Hogar de Cristo y a los chicos que nos brindan su apoyo. (Damián)

Gracias a Pablo y Lula por los buenos momentos que me hacen pasar.. los quiero. (Juan Martín)

Yo estoy agradecido a mi madre y mis hijos por todo el apoyo que me dan y sus demostración de amor autentico. A esta comunidad que es un lugar donde uno realmente puede pensar, encontrarse con uno mismo y superarse día a día, aunque cueste. Le doy gracias a Dios. (Marcelo El Chino)

Este agradecimiento sale desde el fondo de mi corazón para mi abuela y mi hermana, que sin su acompañamiento nada hubiese sido posible. A mis compañeros que más que compañeros fueron mis hermanos. A la organización DON ITO por su buena onda y el cariño que nos dan. A César por ayudarme a expresarme y hacerme sentir igual a los demás.. gracias Cesar. Gracias al Director General Ricardo Oliva por todo el amor y la contención que nos brinda día a día, toda mi admiración y respeto!!! Gracias Loyola… (Lautaro)

Comunicación Comunitaria y en comunidad

Usuarios con Derechos

El rol de las organizaciones sociales en la promoción de la expresión

Cuando en noviembre de 2018 realizábamos una charla sobre la cultura, la participación y el trabajo comunitario, usuarios de la Comunidad Terapéutica San Ignacio presentaron sus producciones artísticas en un auditorio, compartiendo espacio con promotores territoriales, narradoras, psícologo/as comunitario/as y comunicadores populares.

Esas actividades de formación y capacitación nos animaron a dar un paso más allá de las acciones puntuales y animarse a un proceso más largo, que pusiese los recursos de las organizaciones sociales en función de promover los derechos de los usuarios de los servicios de salud mental.

Desde qué lugar trabajar, con qué metodología, cómo generar en un proceso participativo, un producto con calidad. Estas preguntas se transformaron en metas. Articulando las capacidades de dos organizaciones que se fueron conociendo en el camino, como la Casa del Pueblo con su Plataforma Mestiza y Don Ito y su incasable grupo de promotores y voluntarios comunitarios. En las reuniones de planificación, que fueron varias, si fueron sumando los aportes de los usuarios de la Comunidad, en donde Don Ito llevaba varios meses trabajando y en cada encuentro y taller se ajustaban las demandas de los muchachos. Y en enero, arrancamos.
El proceso que se desencadenó superó las expectativas de todo el grupo, principalmente las nuestras ya que era nuestra primera experiencia en la producción de contenidos con personas que tienen consumos problemáticos. Y rápidamente vimos como la escritura, el dibujo, pensar un producto que será leído y consumido por la sociedad, tiene un impacto terapéutico.

El Salón de Usos Múltiples de la Comunidad Terapéutica fue transformándose en una oficina de redacción de un medio. Nuestro rol al frente del espacio fue variando, desde un protagonismo como educadores para transformando en facilitadores, donde los usuarios iban transformándose en escritores, periodistas, correctores. Comunicar empodera, poner en palabras ideas y sentimientos fortalece la identidad, el trabajo colectivo y horizontal, promueve los derechos.

Desde el lugar que nos tocó, como organizaciones comunitarias, sociales, políticas y culturales, llevamos a la práctica una iniciativa que bien podría ser política pública en nuestra ciudad y región. La promoción de los derechos de usuarios de salud mental, en todo su amplio abanico, su relación con el arte, la cultura y la comunicación como herramientas transformadores, la articulación entre instituciones, la participación comunitaria son derechos ya legislados pero que aún no política pública en Junín. Este trabajo llevado adelante por los muchachos de la Comunidad Terapéutica San Ignacio, es una muestra de las capacidades que hay en los territorios, en las comunidades.
Y este proyecto, no queda solo en papel, podrás encontrar este material como revista digital, con los testimonios de sus protagonistas y en Mestiza, la plataforma de comunicación comunitaria de Junín, podrás escuchar sus relatos, notas, historias.
Esperamos que este sea el primero de muchos proyectos por venir.

Mestiza (Casa del Pueblo) – Don Ito

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